7 de junio de 2011

¿Campeón de papel? o ¿campeón que hará un buen papel?

Después del partido todos salen gozosos por la victoria de su equipo, en este caso, el Club Bolívar “campeón” del torneo boliviano. Sin embargo, la felicidad no dura mucho, porque a la vuelta de la esquina, cada jugador, recibe sus billetes verdes, y pare de contar. ¿Y los siguientes partidos internacionales?... Si no se aumenta algunos ceros al monto de su contrato, no hay más alegrías.


Confieso que soy bolivarista. Tengo el corazón celeste. Pero,… hay que decir la verdad de lo que se ve para reflexionar.
No hay que engañarse, nuestro fútbol carece de calidad y dignidad; por tanto, es mediocre. No es competitivo.


Nuestros equipos bolivianos sólo miran el torneo local, no aspiran a más. Y cuando clasifican para un torneo internacional no llegan siquiera a la segunda fase. Toda esa ínfula de que es el mejor de su país se derrumba en un segundo, por muchos factores. Por ejemplo, que ya no pueden alcanzar la velocidad del balón, el cansancio lo sienten a los primeros minutos del partido. El desmoralizarse llega muy temprano. El ideal de representación al país lo dejan en la frontera del territorio.


Además, los dirigentes de los clubes contratan jugadores extranjeros de segunda categoría, que cobran el doble y más que los nacionales, y no sudan la camiseta. En muchos casos son los peores de su país que migran a otros lugares, porque no son imprescindibles en sus terruños.

En consecuencia, démosle el beneficio de la duda al “Gran Bolívar”. Y esperemos que esta vez se rompa la clásica frase, que en algunos casos ya nos las creemos: ´jugamos como nunca, pero perdimos como siempre´. Hay tiempo para trabar en ello.


El hincha no exige que traigan la ´Copa´, sino que suden la camiseta con honor y dignidad…

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